INFO

sábado, 30 de mayo de 2020

A PESAR DEL DOLOR


Salmo 30:10.- Señor, óyeme y ten compasión de mí; Señor, ¡ayúdame! 11 Has cambiado en danzas mis lamentos; me has quitado el luto y me has vestido de fiesta. 12 Por eso, Señor y Dios, no puedo quedarme en silencio: ¡te cantaré himnos de alabanza y siempre te daré gracias!
La felicidad y el bienestar es el deseo de Dios para el hombre... Y es lo que el hombre debe desear querer es...
¡¡¡Ser feliz!!!
Algunos son felices solo con tener familia... Otros, teniendo el sustento de cada día... Otros viviendo en el campo, en la playa... Para otros viajar con una mochila es suficiente, pero para algunos con solamente tener un techo, una casa, se consideran afortunados... Otros siendo profesores, ingenieros, maestros, amas de casa... Otros siendo esposos, padres... Pero por mucho que se esfuerce y trate de ser feliz permanentemente, es imposible evitar que en algún momento, ocurra algo que rompa esa felicidad.
Nadie quiere sufrir, pero está en el escenario de la vida. E independientemente de la manera como cada hombre mida su felicidad, de manera imprevista... Aparecerá el dolor. Y debemos considerar el porqué y el para qué.
Santiago 5:11.- Pues nosotros consideramos felices a los que soportan con fortaleza el sufrimiento. Ustedes han oído cómo soportó Job sus sufrimientos, y saben de qué modo lo trató al fin el Señor, porque el Señor es muy misericordioso y compasivo.
Dios es soberano, creador, sabio, pero por sobre todo misericordioso y compasivo... Y no quisiera que alguien estuviera en algún momento en los zapatos de Job... Perdió... ¡Todo!... Familia, bienes, salud... Y aun así consideraba que esperar en Dios era lo mejor... El sabia que debía aceptar tanto el bien y lo que según él consideraba era el mal... Porque sabía quién era Dios...
En algún momento alguien sufrirá, llorara, se lamentara. Estará de luto... Pero consideremos a Dios, en serio, en el día de la angustia... Consideremos a Dios en medio del dolor... En medio de este pánico global debido a la pandemia mundial.... Escuchemos a Dios en medio de la prueba en la que científicos, hombres doctos, algunos incongruentes entre sí, aseguran que difícilmente superaremos este momento.
Pero... Dios como siempre, tiene el decreto final. Dice en:
Proverbios 1:33.- Pero el que me escucha dormirá en paz, no tendrá que temer la desgracia.
El tiene la respuesta... Su misericordia es ilimitada, y como Él, su respuesta es Perfecta... Solo quiere que le escuchemos... Aprendamos a escuchar su voz... Cierre sus oídos a las malas noticias, sus ojos a las malas imágenes... Cierre su mente a las preocupaciones futuras... Amplié, levante y afirme su visión. Y no perdamos la paciencia en medio de la desgracia... En medio de la tragedia... En medio de la incertidumbre de cada tiempo... Creamos, que Dios cambiara el llanto en alegría... En el lamento se hará realidad la esperanza... Bailaremos... Haremos fiesta... Habrá alegría... Y en ese momento no nos quedemos en silencio... Catemos, alabemos a Dios... Demos gracias... Y digamos como el salmista en:
Salmos 118:17.- No he de morir; he de vivir, para proclamar las maravillas del Señor.
Tendremos vida para hacerlo... Tendremos paz... Tendremos razones de más para...
¡¡¡Ser felices!!!



No hay comentarios:

Publicar un comentario