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lunes, 8 de febrero de 2021

HABLEMOS CON EL

 1 Tesalonicenses 5:17. - Oren en todo momento.

¿Por qué orar?... ¿Por qué no orar?... Si es bueno. Hablar, conversar con Dios siempre es bueno. Pero es mucho mejor si lo hacemos creyendo. Y mucho más, si lo hacemos para pedir lo que necesitamos. Y recibiremos lo que necesitamos, creyendo en oración, si lo hacemos de acuerdo a su voluntad.

Es el deseo de Dios. que vayamos ante El, con nuestra necesidad, siempre. Con la certeza de que nos escuchara. En abundancia de fe, en llenura de fe para obtener lo que pedimos.

Es menester de Dios, que lo busquemos a Él, que toquemos a su puerta, que le presentemos nuestra petición y esperemos su respuesta… Cumplirá… No fallara… Dios es fiel… El sigue estando a carga.


Entonces… ¿Por qué no orar?... Oremos…

Padre, en el nombre de Jesús. Gracias, muchas gracias.

Que bueno es saber que Tu, escuchas mi oración. Que tomas a cuenta mi petición, mi preocupación. Saber que eres un Dios Fiel, me calma. Me hace esperar confiado. Tu nunca fallas. Lo que prometes lo cumples. Por eso vengo ante Ti, a tocar a tus puertas para pedirte por mi familia, por mi país, por mis hermanos. Tú, que sabes hacer el bien, que sabes lo que necesitan, hagas de misericordia y concédeles lo que mas anhelan… Concédeles en Tu gracia lo que necesitan, Mi Señor.

Concédeles que primero, busquen de Ti. Muéstrale de tu presencia. Llénalos de tu amor, de tu verdad. Consuélalos con tu palabra, háblales a su corazón, guíalos con Tu luz admirable hacia la verdad que llenara de paz sus vidas, porque en Ti solo hay paz. Tu paz en la que no falta nada, que lo llena todo.

Gracias mi Dios, por la nueva oportunidad de cada día. Gracias porque sin Ti no hay vida. En Ti esta la vida. Gracias por Cristo. Por su amor justificador de nuestra fe. 

En su nombre oramos, en su nombre pedimos, en su nombre esperamos… Amen, amen y amen.

viernes, 5 de febrero de 2021

POR AMOR


1 Corintios 8:12. - Cuando le hacemos daño a los miembros de la iglesia que no saben distinguir entre lo bueno y lo malo, le hacemos daño también a Cristo. 13 Por eso, yo jamás voy a comer algo, si por comerlo hago que un miembro de la iglesia peque.



¿Qué haríamos por amor?... Esta sencilla, simple pregunta, originaria la respuesta más común de todas… ¡Cualquier cosa! ¡Lo que sea! Y me atrevo a asegurar que es muy acertada.

La gente ama en sus formas, en sus métodos, en su propia definición del amor. Es lo que el mundo ha hecho en el transcurrir de los siglos. Crear diferentes formas de amar y autenticar el amor a cualquier cosa. Hasta el mal. Hay personas que aman hacer el mal al punto de considerarse lujuriosos. El mal cubre “El amor” … Nunca dejan de hacerlo. Porque como lo define la Biblia, la lujuria nunca se sacia. Por eso tantos desencuentros, tantas diferencias, tantas contiendas, tanto odio.

No hay una forma unánime de llegar a un acuerdo sobre que, como y a quien amar. Dios lo estableció. Y dijo, simple... Amen a todos de la misma manera que Jesús lo hizo. Es nuestro punto de partida y debe ser el punto final. El amor que mostro Jesús, no cambia, no muere. Como Dios, el amor que enseño Jesús es todopoderoso, es amor que permanece, es el mismo para siempre. Como Jesús, el amor es inmutable, es indestructible. El hizo lo inentendible para muchos, porque no solamente mostro en sus 33 años lo que es amar, sino termino su vida amando y la culmino resucitando a causa y en favor de nosotros. Y lo más inaudito, lo supo desde siempre… Eso es amor.

¿Qué haríamos por amor?… Para el cristiano, el que quiera ser como Cristo, exactamente lo mismo. Si amamos, perdonamos, Jesús lo hizo. ¡Él nos perdonó!...  Si amamos, en primer lugar, antes que por nosotros, oramos por los demás. Si amamos cubrimos necesidades, pensamos primero en el prójimo, consideramos en ese amor hasta los enemigos, los que nos odian, los que no saben lo que hace.

Si amamos, no pensamos mal en nuestro corazón de los demás, no juzgamos, no condenamos, no hacemos nada que pueda hacer caer de la gracia a nuestros hermanos, no molestamos, no perturbamos. Si amamos, animamos, estimulamos, motivamos en ese mismo amor a los demás, apoyamos el buen proceder de las personas, pero también, por amor nos negamos a las malas acciones humanas. Por amor estamos prestos, solícitos, somos diligentes en todo momento a ayudar en todo lo que sea necesario a que los demás vivan mejor. Si amamos toleramos, soportamos y hasta sufrimos por todos los demás... Jesús lo hizo.

Si amamos… Somos ¡Uno solo en Cristo! ¡Somos una sola Iglesia! ¡Una sola familia! Si amamos no hacemos algo o nada en contra de esa unidad que Cristo logro en la cruz. Si amamos no hacemos algo o nada para que mis hermanos sientan desamor por nosotros. Es difícil entenderlo, pero si amamos, damos desinteresadamente, sin esperar recibir nada. Por amor, entregamos, ponemos en primer lugar nuestro sufrimiento, ofrecemos nuestra vida a cambio de que los demás vivan una buena vida… Jesús lo hizo.

1 Juan 3:16. - Conocemos lo que es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros; así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. 17 pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿Cómo puede tener amor de Dios en su corazón? 18 hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos.

¿Qué haríamos por amor?… Predicamos y también practicamos lo que predicamos… No solo palabras… Hechos… Hechos… Por amor, damos, soltamos, entregamos, dejamos el yo primero, dejamos todo, morimos por amor… Eso es amor, el que nunca dejara de ser. Es un hecho… Jesús lo hizo.

jueves, 4 de febrero de 2021

YO PECADOR… CRISTO REDENTOR


 Job 25:4. - ¡Ante Dios no hay nadie que pueda declararse inocente!


Nadie es inocente. En nuestra identidad y carácter como cristianos convictos y confesos, no escapamos de pecar. Y ciertamente hay que esforzarse, tener valor y avanzar con el respaldo de Dios para seguir viviendo esta vida al mejor estilo… Al estilo de Cristo.

Por Cristo, por lo que hizo, es que debe nacer y convertirse hasta en una obsesión el ser agradecido por lo que hizo. Porque si no fuera por El, nuestro destino sin apelaciones sería muy negro, sin esperanza, sin gozo. Sin futuro.

Sino fuera por Jesús, simple, sencillo no habría vida. Él se encarga de darnos el valor y la fuerza para seguir adelante en la perseverancia que nace del hecho de ser salvados por Él. Porque es por Él que nuestra culpa queda saldada en el momento que, reconociendo nuestro estado de pecador, toma a cuenta nuestra aflicción como consecuencia de todo acto pecaminoso y nos hace aceptos y herederos de su reino. Solo Él lo hace, nadie más lo puede hacer.

Y lo hace aun a expensas de los acusadores de oficios, como los “amigos” de Job que, sin conocer antecedentes, ni motivos, sin conocer nada de lo que Dios hacía en el sufrimiento que padecía Job, emitían juicios y condenas, tal cual como los enviados de satanás que perturbaban al apóstol Pablo, recordándole su “aguijón en la carne”. Y que al igual que Job, anhelaba en su dolor que Dios, que Cristo escuchara su clamor, su petición de gracia como medicina liberadora de sus aflicciones, al punto de que Job llego a exclamar en:

Job 19:4. - Aunque yo hubiera pecado, eso es asunto mío y no de ustedes.

Y para el que Dios, ante la solicitud de Pablo respondió en:

2 Corintios 12:9. - Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.

Siempre habrá perturbadores permanentes, y lamentablemente se incluyen algunos creyentes, que en su propia amnesia nos recuerdan lo momentos pecaminosos que ocurrieron en algún momento de nuestras vidas, tratando de hacernos sentir culpables por los pecados pasados, ya reconocidos, perdonados y olvidados. Por lo que no le dé “oídos” a los recordadores de oficio, solo muestran su ocio y su propia necesidad de tapar sus faltas.

El pecado angustia, nos lleva a la muerte. Y solo queda de nosotros, cristianos fuertes, compañeros en la fe, apoyarnos en la necesidad más imperante que sufre el débil y angustiado hermano pecador para dar el bálsamo y llevarlos a la solución… Presentar a Cristo. Él es el buen restaurador de nuestra vida, ahora y para nuestro futuro eterno. Él se encargó de todo pecado. El asumió nuestra deuda. Él los llevo todos, sin excepción a la cruz. Para darnos la oportunidad de ser justos por la fe.

Por lo que entendamos que los únicos responsables por las consecuencias que ocasiona el pecado, son el hombre y Dios. El hombre porque lo cometió y Dios porque lo tomo a cuenta para justificarlo en la obra redentora de Jesús. Por lo que nadie, pero absolutamente nadie puede atribuirse el papel juzgador del pecado de nadie. Esto solamente le corresponde a Dios, por lo que dejémosle el pecado a Él.

Isaías 43:25. - Yo, Yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Ya Dios los borro. Dios se encargó de eso. Y lo mejor de todo y es lo que más valor tiene, lo que es más importante… Dios no se acordara más de ello.  Por lo que, si va a escuchar algo, escuche esto, escuche a Dios decir esto…


¡Bástate mi gracia!... ¡Suficiente es mi amor!... ¡Aleluya!

lunes, 1 de febrero de 2021

EL AMOR QUE MUERE

          

 1 Corintios 13:13.- Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.
Este versículo es el colorario final de el tantas veces predicado pasaje de la biblia que define conceptualmente el amor. Y que según el punto de vista bíblico no tiene final. Y es porque define a DIOS y DIOS no tiene ni principio ni final. 
En su esencia, DIOS ES AMOR y es la máxima más elevada de la biblia. Porque nuestra existencia, se lo debemos al Amor ilimitado que tiene DIOS por todo lo que hace. Por esto el amor no debe morir en el contexto divino. Y lo dice textualmente en:
1 Corintios 13:8.- El amor jamás dejará de existir...
Pero... el amor puede ser matado. Así como alguien en algún momento decidió amar, ese alguien puede tomar la decisión de dejar de hacerlo.
La biblia dice en:
1 Corintios 13:7.- (El amor) Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (lo tolera)  
El amor todo lo tolera. Y en mi opinión personal, la tolerancia es la base fundamental de la permanencia de una relación. ¿Y el amor?.... la tolerancia se fundamenta en el amor a la manera de DIOS. Y por eso es que permanece. ¿Cuando no permanece? Cuando desbordamos los límites de la tolerancia. Porque la tolerancia tiene un límite. Y el limite, somos, nosotros mismos.
La tolerancia facilita la comunicación en los buenos términos. Cuando aparecen los conflictos la comunicación es esencial para resolverlos. Pero si no hay tolerancia no habrá comunicación que valga. Es en la comunicación que se determina que es lo agradable y lo desagradable de una relación. Y ya determinado, es necesario el reconocimiento de lo desagradable y así pasar a la siguiente fase, que es la necesidad de pedir perdón y perdonar. Y lo más importante es que este proceso debe llevarnos al compromiso de erradicar las desagradables conductas que conllevan a la aparición de conflictos que sobrepasan los límites de la tolerancia. De no lograrse este proceso se mata, se asesina el amor.

Parecerá redundante, pero es como una relación aritmética. Por eso es que la matemática es una ciencia exacta. No falla. Si no cambiamos, matamos las relaciones. Matamos el amor. Si no tomamos conciencia, y seguimos repitiendo y repitiendo las malas actitudes rebasamos los limites... y tanto va el cántaro al agua hasta que revienta.
Y es allí donde entra CRISTO, el fruto más grandioso del amor ilimitado de DIOS. Porque en CRISTO es que podemos cambiar nuestra vida para mejor. Es en El, el autor y consumador de la fe, que podemos tener la esperanza de cambio que transforma nuestra vida y hace que el amor permanezca por siempre y no muera.
Deje que CRISTO culmine la buena obra que comenzó un día, cuando lo dejo entrar en su vida.
¿Cuantos dicen Amen?... ALELUYA...