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lunes, 18 de marzo de 2013

SEPTIMO PRINCIPIO…EL MEJOR CAMINO…LUJOSO DESIERTO…

A lo largo de mi vida como creyente, he escuchado sobre las aflicciones que sufrimos los hombres, indistintamente de su creencia. Y que no distingue entre su estatus social, raza, sexo ni se excluye ante cualquier diferencia de identidad. Es algo por lo que todos pasaremos alguna vez. Específicamente, los cristianos relacionamos los periodos de aflicción con la siguiente frase: “Estoy pasando por un desierto”. Esto en alusión especifica con lo que le sucedió al pueblo de Israel a raíz de su salida de Egipto, hasta la tierra que Dios le prometió que le iba a entregar, vale decir “La tierra prometida”, narrado principalmente en el libro de éxodo.
Al día de hoy y luego de haber transitado estos ultimos años en el evangelio, he llegado a la conclusión de que el “Desierto” ha sido malamente estigmatizado y que en ningún momento puede ser comparado con los tiempos de aflicción. Y explico porque.
A groso modo. Israel estaba en Egipto en principio a voluntad, bajo la decisión de Jacob padre de las 12 tribus de Israel, de establecerse con su hijo José, el cual era administrador de los bienes del Faraón y responsable de la alimentación del pueblo egipcio durante la época de los 7 años de sequia. Esa decisión luego de múltiples incidencias, los llevo a pasar 430 años de esclavitud en tierra extraña. Israel fue prácticamente sodomizado por las autoridades egipcias y ante el mismo clamor del pueblo Hebreo, DIOS decidió escoger a un libertador, Moisés, para que sacara su pueblo de esa tierra de esclavitud y llevarla a la tierra de la promesa, por un camino llamado desierto propuesto por EL y que en principio y en esto coinciden historiadores, geógrafos, teólogos, eruditos, se recorría en 11 días. Pero….Ese pueblo duro 40 años en realizar esa travesía. La respuesta: a causa de su inconformidad manifestada a través de  múltiples quejas y murmuraciones.
Estudiando detenidamente esta actitud, yo decía, “Está bien, puede que no lo hicieran en 11 días pero de ahí a durar 40 años, esto es digno de un estudio más minucioso”. Desierto entre sus múltiples raíces etimológicas, estepa, midbar, arâbâh, desertus, Yesîmôn, horbâh,  significa en conclusión, un lugar que está “despoblado o vacío de gente” y gracias a las películas o documentales, siempre se ha relacionado ese desierto con el famoso desierto del Sahara. Pero realmente ese desierto que cruzo Israel no era como lo imaginamos o como nos lo quieren ilustrar y la razón es muy sencilla: DIOS estaba allí. Y donde esta DIOS no falta nada.
  • Al salir de Egipto forzado por las plagas hacia la nación egipcia, Israel fue perseguida por el mismísimo faraón con ejército incluido, que fue engullido por el mar. (Éxodo 14:15-31)
  • Nunca sufrieron los embates diurnos del calor, ni los embates gélidos de las frías noches. (Éxodo 13:21-22)
  • Nunca sufrieron hambre. Dios le daba todo el alimento que querían. (Éxodo 16:4-21)
  • Nunca sufrieron sed. Había abundancia de ríos. (Deuteronomio 9:21, Marcos 1:4)
  • Encendieron holocaustos. Había abundancia de vegetación. (Joel 2:22, Salmo 65:13)
  • Siempre les mostro el buen camino. (Isaías 43:19)
  • Cada vez que estaban en una situación comprometida, pedían socorro y DIOS intervenía procurando la salvación. (Salmo 107)
Todo lo que requerían era suplido por DIOS. ¿Por qué entonces, no avanzaban?
Salmo 107:10-11.- Vivían en profunda oscuridad, presos de la tristeza y las cadenas, por rebelarse contra las órdenes  del Señor, por despreciar los planes del Altísimo.
Israel, aun cuando ya habían salido de Egipto, librados de la persecución egipcia, su mente seguía estando encadenada a su vida pasada, al punto que no podían ver lo que les esperaba adelante. Su aflicción era producto de su propia conducta, de su propia inconformidad, de no cumplir con lo establecido por DIOS y que redundaría en su bienestar.
Salmo 107:17.- Enfermos y afligidos por sus propias maldades y pecados,
Nuestra conducta, el desprecio por las recomendaciones que DIOS nos ofrece para nuestro bienestar, inevitablemente hace que llegue la consecuente aflicción.
Pero….
Salmo 107:19.- Pero en su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de la aflicción;
Pero….Siempre DIOS estaba presente para suplir, para sanar, para proteger, para….LIBERAR. Y no nos damos cuenta que el desierto con DIOS puede llegar  a ser un hotel cinco estrellas, porque hay de todo, comida, bebida, abrigo, sustento, protección, consuelo, misericordia, perdon. Pero hay mas, el desierto es una vía de escape. En Israel se cumplió. El desierto fue una vía de transito, desde una tierra de esclavitud a una tierra de liberación. Concluyo entonces: No debemos temerle al desierto. No lo veremos en el momento, pero con lo que ya sabemos deberíamos regocijarnos, deberíamos ser felices, porque siempre traerá la libertad a una situación de opresión que puede ser inclusive autoinducida.
 Así que,
Filipenses 4:4-7.- Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense! Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca. No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.
Ustedes dirán….Bienvenido el desierto……

Autor: El mismo de siempre…Aleluya…SOY LIBRE….


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